Sí…ya lo sé…

transformando lo imposible

“Sólo imagina lo precioso que podría ser arriesgarse y que todo salga bien”

Mario Benedetti

Si, ya lo sé…que es bonito leer la frase de arriba y sorprenderte sonriendo, imaginando que eso que sueñas (hace mas tiempo del que quisieras recordar), se hiciera realidad.

Si ya lo sé…que te han educado pensando, que los sueños, sueños son…que la vida es una lucha continua, que todo cuesta un sacrificio infinito….que de sueños no se vive….

Sí ya lo sé…que cada vez que quieres salir a respirar o a sentir la luz del sol y te quedas embobado imaginando como sería tu mundo si te atrevieses a hacer algún pequeño cambio, alguien te recuerda inmediatamente, que todo está tan mal…que de sueños no se come.

Si, ya lo sé….pero podrías recordar los momentos más felices de tu vida, ¿fueron tal vez en alguna ocasión los más inesperados? ¿fueron tal vez los que menos costaron? ¿fueron tal vez las decisiones más surgidas desde el corazón?

¿Has probado alguna vez a dejar de intentar controlarlo todo? ¿Has entendido ya, que quizá nunca controlamos nada? ¿Qué cuanto más soltamos más fácil fluye todo?

Es más fácil ser esclavo de las circunstancias, que ser libre, elegir voluntariamente seguir encadenado a las cosas que ya no queremos para nosotros es un ejercicio de libertad como otro cualquiera, pero siempre está la opción de arriesgarse, de cruzar al otro lado…de ponerse a caminar hacia tus sueños, hacia la vida que quieres vivir, lo que quieres para ti.

Si ya lo sé….ya sé lo que me vas a decir…que no es fácil…yo te puedo decir que has hecho cosas veinte mil veces más difíciles en tu vida, cosas que sabías que no te iban a llevar a donde querías, obligaciones, sacrificios, renuncias…..y aun así recorriste esos caminos.

Imagina como sería recorrer el camino hacia lo que de verdad quieres para ti….de verdad piensas que sería mucho más difícil.

Yo te invito a salir ahí fuera y escuchar tu corazón, sentir la fuerza del sol en tu piel, sonreír y comenzar a caminar, pasito a pasito, despacito, sin prisa pero sin pausa….que al final del camino el premio eres tú.

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La princesa

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Hay princesas que saben muy bien cuando llegan los finales de los cuentos, porque hace tiempo que han decidido escribir ellas sus propios relatos.

Hoy es el final de un cuento triste, no el final para todos, pero si para ella, porque elige salirse del cuento, hay veces que la princesa pierde al príncipe, no come perdices y además le toca sostener con infinito amor a su príncipe aunque entre ellos solo queda ya vacío y distancia.

Pero esta princesa eligió quedarse, porque alguien a quien amó se marchó sin avisar y  después la llamó desde un lugar invisible y le pidió que cuidara un poco más del príncipe y su familia, y asi fue.

La princesa se tragó sus lágrimas y se puso un traje de amor incondicional y los sostuvo, arropó y amó a todos, con el amor del primer dia, con el aroma de una rosa que nunca se marchita.

Y hoy ya llegó el final del cuento, la princesa ha elegido marcharse, su misión está completada, el amor es infinito y nunca se gasta ni se malgasta, pero ya toca amar y sostener otras personas y lugares y seguir escribiendo y dando forma a sus propios cuentos y sueños.

Es lo que tienen las princesas de alma libre, hacen lo que tienen que hacer y después se van.

¿A qué tienes miedo?

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¿A qué tienes miedo?

Tengo miedo a que me hagan daño…si te suena esta respuesta…sigue leyendo.

Tenemos miedo a que nos hagan daño, ya ves, que ironia y en cambio no nos da ningún miedo hacernos daño a nosotros mismos, porque ese daño es invisible, estamos tan acostumbrados a él que ni siquiera lo notamos, es un daño que pensamos que nos sale gratis, que no cuenta.

Para que los demás no nos hagan un supuesto daño, mejor me hago daño yo mismo, dejando de ser yo, de mostrar lo que quiero, de decir a quien amo que lo amo, digo no cuando quiero decir sí y viceversa, me olvido de mí, dejo de escucharme, de sentir, de permitirme, de soñar, de vivir en definitiva.

Es verdad, es mucho mejor machacarse uno mismo que dejar que otros lo hagan, porque si me abro al mundo y soy yo…los demás seguro que me hacen daño…lo de ahí fuera es un mundo hostil….o no?

Mejor me hago daño yo por anticipado, de ese que ya ni me entero…aunque mi alma lo note, aunque mi corazón llore en silencio y me suplique que pare….

Pero y si lo de ahí fuera no es tan malo,¿ y si resultase que alguna vez, solo alguna vez, permitirme salir y ser yo, tuviera como premio ser feliz? Puede que no sea la felicidad eterna, pero si pequeños instantes de esos que al final van tejiendo la vida y llenándola de luz.

Es verdad que tal vez alguien me haga daño….tal vez…pero por lo menos mi alma y mi corazón estarán intactos para poder hacer borrón y cuenta nueva y volver a salir a buscar el sol.

 

 

El club de las personas extraordinarias

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He tenido el inmenso privilegio de conocer a muchas personas en mi vida, y creo que todas ellas eran o son extraordinarias, porque todos tenemos en nuestro interior esa fuerza y ese poder para transformarlo todo, resurgir, brillar….

Pero hoy, voy a mencionar unas cuantas.

Conocí a una bosnia en Sarajevo tras la guerra de los Balcanes, me contó que antes de la guerra su vida era normal, estudiaba en la universidad y tenía una carrera prometedora como profesora de economía, pero un día salió de la facultad y ya no regresó jamás….”he cambiado aquellos sueños por otros y agradezco estar viva y que mi familia esté bien, la guerra me robó aquellos sueños pero no mis ganas de vivir y de construir otros nuevos”

Conocí a una chica de 19 años en Cuba, enamoradísima de su novio, nieto de españoles que estaba arreglando papeles para poder venir a España, “le amo muchísimo y justo por eso le tengo que dejar marchar, tengo que dejar que viva esa oportunidad, no sé cuándo se marchará pero trato de ser feliz cada día, por el tiempo que sea”

Perdí a una de mis mejores amigas con 16 años, víctima de una leucemia que se la llevó entre un verano y otro, se quedó casi sin pelo, se lo rapó y se lo tiñó de platino y siempre recordaré aquella sonrisa permanente en su cara y sus ganas de vivir el tiempo que fuese intensamente, sin mirar atrás ni hacia adelante, solo viviendo el presente.

Uno de mis abuelos antes de morir estuvo ingresado en el hospital más de un mes, y tuve el enorme privilegio de acompañarle todas las tardes mientras se apagaba, una de las tardes me hizo un maravilloso regalo : “pienso, que yo ya he visto todas las cosas en este planeta, es verdad que no he salido casi de España, no he viajado mucho, pero he vivido mi vida tranquila y he hecho lo que tenía que hacer, y ahora vosotros vividlo todo y sed felices” me dijo con los ojos llenos de paz.

¿Cuánta gente extraordinaria hay a tu alrededor, que te demuestra cada día que es posible transformarlo todo, por imposible que sea?

Seguro, que si miras ahí dentro, tú también podrías ser parte del club de las personas extraordinarias, sí, ¿verdad?

¿Cuando elegiste ser feliz?

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El dia que elegí ser feliz, estaba sola, no había nadie a mi alrededor, no tenía prácticamente nada, porque lo había perdido todo.

Aunque realmente, creo que elegí ser feliz, justo cuando nací, pero luego crecí y creo que poco a poco se me fue olvidando….

Y fui llenando mi vida de cosas, personas, objetivos, proyectos que una vez logrados me darían la felicidad.

Y llegaron a mi vida todas esas cosas que siempre quise, y las personas y los objetivos…

Pero la felicidad era esquiva y nunca la alcanzaba, siempre quedaban más cosas, personas objetivos….hasta que un día emprendí el camino inverso, el de perderlo todo

Y resultó, que fue desde la nada más absoluta, cuando recordé que un día tiempo atrás, yo elegí ser feliz.

Y recordé lo que es ser feliz, ser feliz es fluir con el viento cuando te da en la cara en un dia lluvioso, es mojarte en los charcos cuando toca, sabiendo que acabarás secándote con el sol, es elegir el lado del arcoíris donde los colores los pones tú, rendirte al calor del amor, respirar el frescor del amanecer, cerrar los ojos y escuchar latir tú corazón y…. nunca olvidar, que la vida es un viaje y la felicidad disfrutar de cada instante mientras viajas y que uno desde que nace ya es feliz por dentro.

¿Y tú, cuando elegiste ser feliz? ¿Aún no has empezado a disfrutar de tu viaje?

¿Vas a seguir buscando fuera lo que ya tienes dentro de ti? Tú decides, tú eliges.

 

 

 

El dios de las pequeñas cosas

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El poder de lo insignificante, de valorar un gesto, un intercambio de sonrisas, los abrazos, la palabra cálida de un desconocido, de perderse en una mirada que en un solo instante te lo dice todo.

Quiero mecerme en la luz del amanecer, que cuando abra los ojos medio adormilada, los rayos de ese sol que acaba de nacer me tejan una cuna de rayos dorados y me canten una nana, mientras agradezco que tengo un nuevo día por delante.

Quiero aspirar el olor del verde, del césped recién cortado y sentir como las diminutas gotitas de agua me mojan las plantas de los pies cuando camino sobre él.

Quiero caminar descalza sobre la arena de una playa sin fin, y dibujar círculos infinitos con los dedos de los pies, mientras siento como la arena se va calentando acariciada por el sol.

Quiero recordar cómo te enredabas en mi pelo y el sabor de aquellos besos tan dulces de madrugada.

Quiero releer una y otra vez todas esas viejas cartas que me escribiste cuando me querías, porque aunque ya no me quieras todo eso sigue en mí, esa historia que escribimos entre los dos aunque es pasado formará parte de mí para siempre.

Quiero ver todas las viejas fotos en las que están todas las personas que tanto amé y que me contemplan ahora desde las estrellas, esperando que algún día vuelva a reunirme con ellas.

Quiero recordar la playa perdida en la me sentí libre de nuevo mientras contemplaba aquella puesta de sol.

Quiero contemplar esa amapola que cada primavera vuelve a florecer salvaje y delicada en algún recóndito lugar para demostrarme que la belleza, está siempre ahí para mí cuando me permito descubrirla.

Quiero decirle a toda la gente que quiero que la quiero sin tener que esperar a que sea demasiado tarde.

Quiero perderme en el bosque, arropada por la magia de los árboles y sentir como la luz y la oscuridad juegan al escondite entre sus hojas.

Quiero cerrar los ojos y sentir toda la vida que hay en mí,respirar con el corazón, rebosar de amor, reconocer la divinidad que habita en mí, y sentir que en este instante me invaden una paz y felicidad absolutas.

Al margen de lo que pase en el instante siguiente, de lo que esté viviendo en este momento, de lo que me vaya a suceder, por este instante tengo el poder absoluto sobre mi vida, sobre el aquí y el ahora, y me permito sentir y ser inmensamente feliz, estoy en paz, soy luz, soy perfecta y nada más importa.

Y con ese poder y esa fuerza, sé que seré capaz de cualquier cosa.

¿Y tú? ¿Cómo te quieres sentir?¿qué es lo que quieres?

¿Quieres probar a ver y sentir tu dios particular de las pequeñas cosas? ¿O acaso la vida no está tejida justo de esos pequeños instantes y esas pequeñas cosas, que solo por unos instantes te hacen sentir maravillosamente conectado a la felicidad que habita en ti…..?

Recuerda que siempre puedes regresar a ese lugar donde habita tu dios de las pequeñas cosas, a coger fuerzas para afrontar lo que sea.

¿Pruebas y me lo cuentas?

Los amarillos

 

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Hay un libro de Albert Espinosa que se llama “El mundo amarillo” que habla de los amarillos, él los define como: “Persona especial en nuestra vida a la que acariciamos, abrazamos y con la que dormimos. Marca nuestra vida, y no necesita tiempo ni mantenimiento. Hay 23 en nuestra vida. Las conversaciones con ellos hacen que mejoremos como personas y descubramos nuestras carencias. Son el nuevo eslabón de la amistad”

Cuando este libro me escogió, porque llega un momento en tu vida en que los libros te escogen para que los leas, supe que descubriría en él algo revelador que he podido constatar a lo largo del tiempo.

Hay personas que llegan a tu vida y que durante un solo instante lo transforman todo, lo cambian todo y que cuando se marchan sabes que te han hecho un gran regalo porque ya nunca volverás a ser igual, lo que pasa es que normalmente no les queremos dejar marchar y no entendemos que venían a acariciarnos el alma por tiempo limitado.

Es ese amigo que de pronto se vuelve inseparable, con el que compartes todo un verano, y que cuando vuelves a tu rutina y tu ciudad, nunca vuelves a ver, ese amor que irrumpe en tu vida y con el que te irías a vivir desde que cruzas las primeras palabras, aunque luego se desvanezca.

Qué difícil es soltar, desprenderse, no aferrarse y tomar las cosas como vienen, y sin embargo que fácil es, cuando te das cuenta que la vida y tus amarillos llegan y se marchan así, vivir intensamente cada minuto y disfrutar de cada sonrisa, cada mirada, cada beso, cada rayo de sol, como si fuera el último, porque nunca sabemos realmente si lo será….y si lo fuese habríamos malgastado un tiempo precioso preocupándonos por lo que no podemos controlar ni cambiar.

Nada sucede porque si, nadie se cruza en nuestra vida porque sí, pero dure lo que dure una amistad, un amor, una conversación interesante de bar, un intercambio de impresiones en la parada del autobús, una charla nocturna en un taxi…reconoce el regalo que supone y abre tu corazón para recibirlo.

Y vive, respíralo plenamente, fúndete con la vida…y cuando se marche, despídelo con una sonrisa y guarda el calor que te dió en el corazón.

Agradece que sucediera y recuerda el principio y el durante, el final es lo de menos, el final no cambia lo vivido…por mucho que nos empeñemos muchas veces en empañarlo y sepultarlo.

Lo real, es lo que has sentido mientras los rayos del sol iluminaban tu cara, tu paso por la oscuridad durará lo que tu decidas, y cuanto más te adentres en la oscuridad, más oscuro será el mundo a tu alrededor.

¡Tú decides!

P.D Por cierto, os recomiendo el libro, “El mundo amarillo” es un pequeño tesoro.

El pez Koi

 

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“Y así, debido a que no se rindió nunca, el pequeño pez Koi pudo saltar al otro lado del portal y desapareciendo en la niebla renació como un precioso Pez Dragón. Por las noches se puede ver al pequeño pez chapoteando alegremente por las aguas del gran río Azul.

Y desde ese día siempre que otro pez encuentra la fuerza, el coraje y la perseverancia como hizo el pequeño pez Koi de subir a contracorriente superando sus dificultades, es recompensado con la metamorfosis y transformado en un precioso pez Dragón.”

Así termina la Leyenda del pez Koi, una leyenda japonesa sobre como un pequeño Pez Koi, contra todo pronóstico, consiguió nadar contracorriente y llegar hasta el nacimiento del gran río Azul y como recompensa se convirtió en un maravilloso pez Dragón.

Todos sin excepción somos alguna vez en la vida como ese pequeño pececillo Koi, tembloroso y aparentemente débil, navegando por el río de la vida y luchando contra la corriente y contra los remolinos que nos hacen dar vueltas y vueltas.

En ocasiones nos sentimos atrapados por los troncos que se van quedando varados en los lados, por la sensación de que no lo vamos a conseguir, con la tentación de dejarnos llevar por la corriente y diluirnos sin más.

Pero entonces, en medio de ese caos, de esos momentos de duda, surge nuestra verdadera naturaleza para no darnos por vencidos, para perseverar, para avanzar,  para remontar ,para aprender de lo que no salió como esperábamos e intentarlo de una nueva forma y en cualquier caso para seguir hacia adelante.

Siempre, hacia adelante…..

Nadar contracorriente es a veces difícil y sin embargo en el fondo de tu corazón sabes que es la única opción, sabes que al margen de lo que digan los demás, de las resistencias que a veces hasta tú mismo te pongas, llegarás hasta donde quieras llegar y a partir de ese momento ya no serás nunca más el pececillo Koi que empezó a remontar la corriente del río, sino que habrás impregnado tu alma de la fuerza de un maravilloso pez Dragón, fuerte y poderoso que no conocerá más límites que los que tú te pongas.

Si aún no has descubierto al pececillo Koi que llevas dentro, seguro que es porque no has mirado bien….todos tenemos uno dentro de preciosos colores…¡bucea en tu interior para encontrar el tuyo!

Un año sin tí

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Hoy hace un año que nos faltas, que me faltas, que te fuiste, que no estás, que echo de menos saberte, hablarte, contarte, que me cuentes, mimarte, que me mimes, abrazarte, que me abraces, compartir contigo mi camino, que me compartas el tuyo, los buenos y los malos momentos, reír a carcajadas contigo, llamarte, ilusionarme con tus proyectos, que te ilusiones con los míos,sentirte….

Pero ya no estás….

Hoy hace un año que sucedió lo imposible y desde el día siguiente vivo transformándolo, porque sé que es exactamente lo que tú habrías querido.

Tú nunca te rendías, buscabas siempre el lado bueno de las cosas, nuevos retos, te pasaste la vida perseverando y consiguiendo tus sueños, dando amor, regalando sonrisas….. ¿Cómo podría yo ahora honrar tu recuerdo si no fuera siguiendo hacia adelante?

Que difícil escribir esto, pero tengo que escribirlo, te lo debo a ti, a mí misma y a todos los que te quisimos y te seguiremos queriendo siempre.

En este año de honrarte, de mirar hacia adelante he aprendido muchas cosas, o tal vez tú me has hecho recordar algunas que ya sabía y que con frecuencia se me olvidan, se nos olvidan….que duro, sin embargo tener que aprenderlas así.

Tu muerte me ha enseñado que no puedes protegerte de las cosas malas, que esas vienen cuando menos te lo esperas y las tienes que gestionar quieras  o no, así que mejor vivir intensamente,  sin perder un minuto, sin lamentos por cosas que no lo merecen, disfrutar el momento, la vida, ser feliz cada dia, porque lo malo, si es que tiene que venir, ya vendrá y ya lo gestionaremos, pero mientras tanto para qué vivir a medias, con miedos.

Tu muerte me ha enseñado que hay que ser valiente y vivir la vida que quieres, no regalarle tu poder a nadie, apostar por ser feliz, por difícil que parezca el camino.

Tu muerte también me ha corroborado que la fuerza del amor es poderosísima….el legado de amor que has dejado tras de ti, ¡¡¡es abrumador!!!

Tengo amigos nuevos que no conocía, a los que nos ha unido nuestro amor por ti y las ganas de recordarte y honrarte.

Tu muerte me ha enseñado que no puedes planificar las cosas, controlarlo todo, porque como dicen por ahí, cuando crees que conoces todas las respuestas viene el universo y te cambia todas las preguntas.

Y que mientras estés vivo, por el tiempo que sea, por el espacio que sea, es una obligación ser feliz, y hacer felices a las personas a tu alrededor, tienes que vibrar, vivir, soñar, sin miedo, sin temor, lanzarte, dejarte llevar…porque de repente un dia….ya no estás.

Y también me ha enseñado que cuando pasa lo imposible, lo más brutal, lo más desgarrador es cuando sale no se sabe de dónde una fuerza y unos recursos de dentro de uno para curar, superar el dolor y seguir adelante.

Y por último me has enseñado, como quiero que me recuerden cuando me muera, sería maravilloso que me recordara alguien al menos, como todos te recordamos a ti, con una enorme sonrisa en los labios, porque tú eras más que nada una sonrisa y una alegría de vivir que nada ni nadie podrá borrar jamás de nuestros corazones.

Mil gracias por todo, por tanto amor como me diste, que inmenso privilegio formar parte de tu familia casi 20 años, en los que siempre fuiste para mí una hermana más.

Que maravilloso todo lo vivido contigo, eso nadie me lo podrá arrebatar jamás.

Desde el cielo, seguro que nos contemplas con tu inmensa sonrisa, y nos iluminas con tu luz, todos por aquí lo están haciendo increíblemente bien y tu princesa crece feliz.

Siempre estarás en mi corazón, en mi alma y en mis pensamientos.

Transformando lo imposible

Minientrada

¿¿¿ LO IMPOSIBLE???

Como no podía ser de otra forma el primer post de este blog, va a hablar sobre lo imposible,¿ y que es algo imposible?, es algo a lo que nuestra mente ha puesto una etiqueta mental, nada más que eso, una palabra tan vacía o tan llena de contenido y de verdad, como tú quieras, como tu elijas.

La vida está llena de ejemplos de cosas que aparentemente tildamos como imposibles y que luego se volvieron realidad, y es que entre algo posible y algo imposible hay una distancia muy corta.

Una distancia que tiene que ver con nosotros mismos y con lo que elijamos hacer, con lo que elijamos creer.

Tanto si crees que algo es posible,como si crees que no lo es, tienes razón, todo es cuestión de que lugar elijas colocarte.

Hay una frase que me gusta mucho y que suele venir a mi memoria de vez en cuando que dice: “No digas es imposible, di, no lo he hecho todavía”

De forma que si quieres, te invito a transformar lo imposible en algo posible, en cambiar esa etiqueta por otra que sea mucho más retadora.

Para que cuando mires atrás puedas decir, es verdad que no hay nada imposible, nada que no pueda conseguir.

Para que cuando mires el camino recorrido, veas todo lo que dejaste atrás, estando profundamente agradecido a cada piedra del camino, pero que veas que el camino continúa y el único límite es el que tú te pongas.

¿Y por qué transformando y no otra palabra?, porque transformar es cambiar algo, modelándolo, reconociendo lo bueno que tiene y dándole poco a poco la forma que queremos que tenga, no es partir de cero, es partir de todo lo que tenemos y que nos será muy valioso e ir añadiendo, aligerando, modelando, compensando….pero sin perder la esencia, ese impulso que hizo que quisiéramos transformarlo en algo más valioso, mejor, evolucionado.

La transformación más espectacular que para mí se produce en la naturaleza es la de la metamorfosis de oruga a mariposa….pero nunca olvido que la mariposa por muy bella que sea, conserva en su esencia, en su ADN la parte de oruga que nunca dejará de ser.

La mariposa siempre tendrá que agradecer su pasado de oruga porque sin haber sido oruga, nunca habría podido llegar hasta la mariposa de bellos colores en que más tarde se convertirá.

Del mismo modo nuestra vida transcurre así, no somos lo que nos sucede sino lo que hacemos con lo nos sucede.

Y ahí es donde elegimos transformar algo aparentemente imposible en lo que nosotros queramos.

Siempre elegimos, puede que haya cosas que nos vengan impuestas, es verdad, que lleguen a nuestra vida sin que las tuviéramos previsto, pero justo un instante después de que sucedan o  de que lleguen, el qué hacer con ellas es decisión nuestra.

Por pesadas que sean las cargas, por difícil que nos parezca el camino que se abre ante nuestros pies, por mucho que echemos de menos a quien hemos perdido, lo que un dia tuvimos, lo que pudo haber sido y nunca fue, alguien a quien amamos muchísimo y no llegó si quiera a nacer, por muy pesada que sea la carga de la enfermedad que vivimos, siempre elegimos que vamos a hacer con todo eso, cuál va a  ser el paso que daremos al día siguiente, cual va ser la primera palabra que vendrá a nuestra mente al despertar.

Si quieres cambiar, cambia, si quieres mejorar, mejora….no te pierdas en excusas de que las cosas no dependen de ti, siempre hay algo que puedes hacer para llegar hacia dónde quieres llegar.

Porque el dolor , el miedo, la tristeza… también se pueden transformar, todo es cuestión de  que saques de tu interior la elección de cambiarlos, de trascenderlos y de que esas experiencias te ayuden a ir hacia adelante y a sacar la mejor versión de ti mismo.

¿Me dejas que te acompañe en este viaje?