Volver a casa

Bienvenido a casa

No voy a mentirte.

No te voy a decir que el camino de vuelta a casa es fácil, porque no lo es.

No voy a decirte que mirar hacia dentro es fácil porque no lo es.

No voy a prometerte que no va a dolerte.

No puedo decirte que no habrá días en los que sentirás que el cielo se te ha desplomado encima y llevas todo ese peso sobre tus hombros.

No te mentiré, te sentirás solo, tremendamente solo, sin nadie a tu lado que te comprenda, que te de la mano, sin nadie que te abrace en los días más grises.

Y querrás abandonar muchas veces….

Pero sí te digo, que de pronto un día….escuchas como un crujidito interno….…respiras hondo y sientes que tu corazón comienza a acelerarse, y notas como un aleteo ahí dentro que no sabes reconocer… y de repente, la luz del sol te parece distinta, miras al cielo y te parece descubrir su azul intenso por primera vez.

Y te ves distinto en el espejo, te respiras distinto, tu mirada es distinta y no sabes lo que ha cambiado, tus pensamientos se han detenido, ya no hay ruido, solo silencio y paz.

Te sientes ligero, con la sensación de que si quisieras…podrías volar…casi sientes unas alas invisibles en tu espalda desplegándose y sientes que te rodea un inmenso amor y una inmensa luz.

Y entonces, de pronto, sonríes y lo sabes….

Sabes, que por fin, estás en casa y, que no hacía falta buscar nada fuera….

Todo, absolutamente todo, estaba dentro de ti….solo había que mirar con otros ojos.

Bienvenido a casa.

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Déjate a la voluntad del sol

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Este fin de semana ha sido muy especial en mi vida, y he recibido un regalo maravilloso en forma de un libro que recomiendo a todos:

“Mas alto que el aire” de Javier Expósito Lorenzo

El libro es bello de principio a fin y no me he podido resistir a compartiros un pasaje:

“Dejaté a la voluntad el sol”

“¿Alguna vez confiaste en ti mismo? Y no me digas claro, cuando conseguí esto, y esto, y luego esto otro…

No, no me digas eso. Te pregunto si alguna vez has confiado tanto en ti mismo que te has dejado. Sí, si te has dejado a la deriva, sin desear, en el punto justo donde las mareas no abruman, donde los vientos no soplan, y allí, como un bote de madera, te has rendido a las corrientes submarinas, aquellas que susurran conjuros de plancton sobre la madera de tus remos y, dormido, bajo el cielo estrellado, el bamboleo de las arrugas del mar te ha mecido alguna vez, ajeno a todo cuanto no fuera ese momento, chapoteo de peces al fondo y tu mirada perdida en el índigo al traspasar velos de luz y conectar con galaxias lejanas solo con mirar al alto.

Quien confía en si mismo no teme la caída de la noche, no teme lo que le traiga el dia siguiente, pues cuando el primer rayo de sol toque su cabello, sabrá cual es la voluntad del sol.”

Espero que lo hayáis disfrutado tanto como yo y que elijáis probar a dejaros a la voluntad del sol….

Los valientes

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Estoy rodeada de valientes, no me canso de decirlo, no me canso de gritarlo.

Cada día me regala el inmenso privilegio de conocer y compartir mi vida con grandes transformadores de lo imposible.

Personas espectaculares que eligen dejar atrás lo que no les hace felices, transformar sus miedos en avances, en retos y sus situaciones de vida en posibilidades de algo mejor.

Personas que un día deciden dejarlo todo, reinventarse, apartar lo que les resta, quedarse con lo bueno, olvidar lo malo, perdonar lo que les hizo daño, despedir con amor lo que perdieron o lo que les impide avanzar.

Personas que abandonan lo que a los ojos de los demás es lo correcto, el camino trazado y que reemprenden el vuelo, que saltan al vacío con la confianza de que lo mejor está por llegar, de que la tormenta no durará para siempre.

Personas que eligen escucharse, vivir el camino del corazón, ser fieles a lo que sienten y a como quieren vivir.

Y no son en absoluto egoístas, como alguno podría pensar, son quizá las personas más generosas que puede haber, porque con sus elecciones permiten que también su entorno avance y crezca y que pueda haber cambios, porque se atreven a dar pasos que otros no pueden dar, a poner finales a historias que ya hace tiempo que ya no se escriben.

¡Cuántas lecciones maravillosas me regaláis cada día ,cuanto aprendo de vosotros y cuanta gratitud os debo!

Porque juntos vais tejiendo un mundo mejor, porque camináis hacia vuestros sueños y elegís ser felices pese a todo, porque enfrentáis la vida con valentía dando lo mejor de vosotros.

Y afortunadamente, no sois unos pocos, sois legión.

Infinitas gracias por llegar y estar en mi vida.

¿Cuando elegiste ser feliz?

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El dia que elegí ser feliz, estaba sola, no había nadie a mi alrededor, no tenía prácticamente nada, porque lo había perdido todo.

Aunque realmente, creo que elegí ser feliz, justo cuando nací, pero luego crecí y creo que poco a poco se me fue olvidando….

Y fui llenando mi vida de cosas, personas, objetivos, proyectos que una vez logrados me darían la felicidad.

Y llegaron a mi vida todas esas cosas que siempre quise, y las personas y los objetivos…

Pero la felicidad era esquiva y nunca la alcanzaba, siempre quedaban más cosas, personas objetivos….hasta que un día emprendí el camino inverso, el de perderlo todo

Y resultó, que fue desde la nada más absoluta, cuando recordé que un día tiempo atrás, yo elegí ser feliz.

Y recordé lo que es ser feliz, ser feliz es fluir con el viento cuando te da en la cara en un dia lluvioso, es mojarte en los charcos cuando toca, sabiendo que acabarás secándote con el sol, es elegir el lado del arcoíris donde los colores los pones tú, rendirte al calor del amor, respirar el frescor del amanecer, cerrar los ojos y escuchar latir tú corazón y…. nunca olvidar, que la vida es un viaje y la felicidad disfrutar de cada instante mientras viajas y que uno desde que nace ya es feliz por dentro.

¿Y tú, cuando elegiste ser feliz? ¿Aún no has empezado a disfrutar de tu viaje?

¿Vas a seguir buscando fuera lo que ya tienes dentro de ti? Tú decides, tú eliges.

 

 

 

Los amarillos

 

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Hay un libro de Albert Espinosa que se llama “El mundo amarillo” que habla de los amarillos, él los define como: “Persona especial en nuestra vida a la que acariciamos, abrazamos y con la que dormimos. Marca nuestra vida, y no necesita tiempo ni mantenimiento. Hay 23 en nuestra vida. Las conversaciones con ellos hacen que mejoremos como personas y descubramos nuestras carencias. Son el nuevo eslabón de la amistad”

Cuando este libro me escogió, porque llega un momento en tu vida en que los libros te escogen para que los leas, supe que descubriría en él algo revelador que he podido constatar a lo largo del tiempo.

Hay personas que llegan a tu vida y que durante un solo instante lo transforman todo, lo cambian todo y que cuando se marchan sabes que te han hecho un gran regalo porque ya nunca volverás a ser igual, lo que pasa es que normalmente no les queremos dejar marchar y no entendemos que venían a acariciarnos el alma por tiempo limitado.

Es ese amigo que de pronto se vuelve inseparable, con el que compartes todo un verano, y que cuando vuelves a tu rutina y tu ciudad, nunca vuelves a ver, ese amor que irrumpe en tu vida y con el que te irías a vivir desde que cruzas las primeras palabras, aunque luego se desvanezca.

Qué difícil es soltar, desprenderse, no aferrarse y tomar las cosas como vienen, y sin embargo que fácil es, cuando te das cuenta que la vida y tus amarillos llegan y se marchan así, vivir intensamente cada minuto y disfrutar de cada sonrisa, cada mirada, cada beso, cada rayo de sol, como si fuera el último, porque nunca sabemos realmente si lo será….y si lo fuese habríamos malgastado un tiempo precioso preocupándonos por lo que no podemos controlar ni cambiar.

Nada sucede porque si, nadie se cruza en nuestra vida porque sí, pero dure lo que dure una amistad, un amor, una conversación interesante de bar, un intercambio de impresiones en la parada del autobús, una charla nocturna en un taxi…reconoce el regalo que supone y abre tu corazón para recibirlo.

Y vive, respíralo plenamente, fúndete con la vida…y cuando se marche, despídelo con una sonrisa y guarda el calor que te dió en el corazón.

Agradece que sucediera y recuerda el principio y el durante, el final es lo de menos, el final no cambia lo vivido…por mucho que nos empeñemos muchas veces en empañarlo y sepultarlo.

Lo real, es lo que has sentido mientras los rayos del sol iluminaban tu cara, tu paso por la oscuridad durará lo que tu decidas, y cuanto más te adentres en la oscuridad, más oscuro será el mundo a tu alrededor.

¡Tú decides!

P.D Por cierto, os recomiendo el libro, “El mundo amarillo” es un pequeño tesoro.

El camino del corazón

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Hoy hace exactamente un año, que soy libre.

Que elegí caminar hacia mis sueños, soltar el último equipaje que me quedaba de una vida que ahora recuerdo tan lejana y difusa que a veces me parece que no ha sido verdad.

Y solo puedo decir, que como no podía ser de otra manera ha sido un año espectacular, no quiero mentir y decir que no haya días en que no siga teniendo miedo, pero el miedo ya no es ese monstruo de dos cabezas que te paraliza e impide avanzar, es más bien un viejo amigo, de esos pesados, de esos un poco grises que forman parte de tu vida pero que por alguna razón sabes que en su justa medida también viene bien de vez en cuando tener a tu lado, aunque solo sea para no hacerle caso.

Hace un año que soy libre y que elegí seguir caminando, avanzando, fluyendo con la vida y aceptando los regalos que me va trayendo, saboreándolos, disfrutándolos al máximo y que siento en todas los poros de mi cuerpo y de mi alma que estoy en el camino correcto.

Este camino hacia la libertad empezó realmente 4 años antes, en el momento en que empecé a deshojar aquella margarita de si y no, que contenía todos los pétalos de lo que era mi vida entonces.

Casi todos los pétalos resultaron ser un no, y ha sido un camino muy duro, pero muy revelador, porque todas esas cosas tenían que marcharse para poder dejar paso a otras nuevas.

Y ese último pétalo fue un trabajo que una vez tanto amé, y en el que tanto construí, pero que ya no me dejaba crecer y en el que había dejado de creer.

Y salté, hacía el aparente vacío, crucé al otro lado….hacia la libertad.

Y un año después, el balance ha sido espectacular, estoy cada día más cerca de vivir de lo que verdad me apasiona, de vivir mi sueño, sigo teniendo muchos más sueños, han llegado a mi vida personas extraordinarias, he llorado, he reído, he vibrado, he amado, me han amado, he escuchado, me han escuchado, he bailado hasta el amanecer, he dormido hasta el atardecer, he soñado con la luna y he brillado con el sol de cada nuevo día.

Ha sido un año de plenitud y de crecimiento, de estar viva, ¡de ser yo en estado puro!

Por eso, te digo sin dudar, que escuches tu corazón, a veces te habla muy bajito porque hay mucho ruido en tu cabeza, pero siempre te dice la verdad y te lleva por el camino correcto, aunque no sea el camino más fácil, aunque no sea el camino que los demás hayan elegido, aunque no sean el que los demás esperan de ti, aunque debas recorrerlo solo, aunque esté lleno de obstáculos, aunque tengas que dejar a un lado cosas y personas, aunque parezca que a veces caminas por calles oscuras, la luz que hay al final…. te hará brillar.

Escucha tu corazón y elige ser libre, que el miedo, si tiene que estar, sea ese amigo un poco pesado, pero NO, el que decida tu destino, elige arriesgar, elige estar vivo, brillar, fluir….que el premio, eres TÚ.

 

“Cuando el corazón habla es de mala educación, que la razón le contradiga”

Milan Kundera

 

El pez Koi

 

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“Y así, debido a que no se rindió nunca, el pequeño pez Koi pudo saltar al otro lado del portal y desapareciendo en la niebla renació como un precioso Pez Dragón. Por las noches se puede ver al pequeño pez chapoteando alegremente por las aguas del gran río Azul.

Y desde ese día siempre que otro pez encuentra la fuerza, el coraje y la perseverancia como hizo el pequeño pez Koi de subir a contracorriente superando sus dificultades, es recompensado con la metamorfosis y transformado en un precioso pez Dragón.”

Así termina la Leyenda del pez Koi, una leyenda japonesa sobre como un pequeño Pez Koi, contra todo pronóstico, consiguió nadar contracorriente y llegar hasta el nacimiento del gran río Azul y como recompensa se convirtió en un maravilloso pez Dragón.

Todos sin excepción somos alguna vez en la vida como ese pequeño pececillo Koi, tembloroso y aparentemente débil, navegando por el río de la vida y luchando contra la corriente y contra los remolinos que nos hacen dar vueltas y vueltas.

En ocasiones nos sentimos atrapados por los troncos que se van quedando varados en los lados, por la sensación de que no lo vamos a conseguir, con la tentación de dejarnos llevar por la corriente y diluirnos sin más.

Pero entonces, en medio de ese caos, de esos momentos de duda, surge nuestra verdadera naturaleza para no darnos por vencidos, para perseverar, para avanzar,  para remontar ,para aprender de lo que no salió como esperábamos e intentarlo de una nueva forma y en cualquier caso para seguir hacia adelante.

Siempre, hacia adelante…..

Nadar contracorriente es a veces difícil y sin embargo en el fondo de tu corazón sabes que es la única opción, sabes que al margen de lo que digan los demás, de las resistencias que a veces hasta tú mismo te pongas, llegarás hasta donde quieras llegar y a partir de ese momento ya no serás nunca más el pececillo Koi que empezó a remontar la corriente del río, sino que habrás impregnado tu alma de la fuerza de un maravilloso pez Dragón, fuerte y poderoso que no conocerá más límites que los que tú te pongas.

Si aún no has descubierto al pececillo Koi que llevas dentro, seguro que es porque no has mirado bien….todos tenemos uno dentro de preciosos colores…¡bucea en tu interior para encontrar el tuyo!

Transformando lo imposible

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¿¿¿ LO IMPOSIBLE???

Como no podía ser de otra forma el primer post de este blog, va a hablar sobre lo imposible,¿ y que es algo imposible?, es algo a lo que nuestra mente ha puesto una etiqueta mental, nada más que eso, una palabra tan vacía o tan llena de contenido y de verdad, como tú quieras, como tu elijas.

La vida está llena de ejemplos de cosas que aparentemente tildamos como imposibles y que luego se volvieron realidad, y es que entre algo posible y algo imposible hay una distancia muy corta.

Una distancia que tiene que ver con nosotros mismos y con lo que elijamos hacer, con lo que elijamos creer.

Tanto si crees que algo es posible,como si crees que no lo es, tienes razón, todo es cuestión de que lugar elijas colocarte.

Hay una frase que me gusta mucho y que suele venir a mi memoria de vez en cuando que dice: “No digas es imposible, di, no lo he hecho todavía”

De forma que si quieres, te invito a transformar lo imposible en algo posible, en cambiar esa etiqueta por otra que sea mucho más retadora.

Para que cuando mires atrás puedas decir, es verdad que no hay nada imposible, nada que no pueda conseguir.

Para que cuando mires el camino recorrido, veas todo lo que dejaste atrás, estando profundamente agradecido a cada piedra del camino, pero que veas que el camino continúa y el único límite es el que tú te pongas.

¿Y por qué transformando y no otra palabra?, porque transformar es cambiar algo, modelándolo, reconociendo lo bueno que tiene y dándole poco a poco la forma que queremos que tenga, no es partir de cero, es partir de todo lo que tenemos y que nos será muy valioso e ir añadiendo, aligerando, modelando, compensando….pero sin perder la esencia, ese impulso que hizo que quisiéramos transformarlo en algo más valioso, mejor, evolucionado.

La transformación más espectacular que para mí se produce en la naturaleza es la de la metamorfosis de oruga a mariposa….pero nunca olvido que la mariposa por muy bella que sea, conserva en su esencia, en su ADN la parte de oruga que nunca dejará de ser.

La mariposa siempre tendrá que agradecer su pasado de oruga porque sin haber sido oruga, nunca habría podido llegar hasta la mariposa de bellos colores en que más tarde se convertirá.

Del mismo modo nuestra vida transcurre así, no somos lo que nos sucede sino lo que hacemos con lo nos sucede.

Y ahí es donde elegimos transformar algo aparentemente imposible en lo que nosotros queramos.

Siempre elegimos, puede que haya cosas que nos vengan impuestas, es verdad, que lleguen a nuestra vida sin que las tuviéramos previsto, pero justo un instante después de que sucedan o  de que lleguen, el qué hacer con ellas es decisión nuestra.

Por pesadas que sean las cargas, por difícil que nos parezca el camino que se abre ante nuestros pies, por mucho que echemos de menos a quien hemos perdido, lo que un dia tuvimos, lo que pudo haber sido y nunca fue, alguien a quien amamos muchísimo y no llegó si quiera a nacer, por muy pesada que sea la carga de la enfermedad que vivimos, siempre elegimos que vamos a hacer con todo eso, cuál va a  ser el paso que daremos al día siguiente, cual va ser la primera palabra que vendrá a nuestra mente al despertar.

Si quieres cambiar, cambia, si quieres mejorar, mejora….no te pierdas en excusas de que las cosas no dependen de ti, siempre hay algo que puedes hacer para llegar hacia dónde quieres llegar.

Porque el dolor , el miedo, la tristeza… también se pueden transformar, todo es cuestión de  que saques de tu interior la elección de cambiarlos, de trascenderlos y de que esas experiencias te ayuden a ir hacia adelante y a sacar la mejor versión de ti mismo.

¿Me dejas que te acompañe en este viaje?