Resignación Aceptación,Rendición…..

resign

Resignarse es ver como la vida o las situaciones pasan por nosotros y quedarnos anclados en el pasado, en el ojalá hubiera sido de otra forma, ojalá pudiera regresar a aquel momento, actuar distinto, decidir distinto, resignarse es conformarse con la pérdida, con el dolor, con el suceso pero desde la negación.

Me resigno y pienso que al hacerlo algo cambiará pero por dentro sigo en lucha, sigo sin paz.

La resignación me inmoviliza, no hay acción posible desde ese estado.

Lo que niegas te somete, lo que aceptas te transforma, decía Carl Jung.

La aceptación, al contrario de lo que pensamos es lo que posibilita que las cosas cambien y se transformen, y ¿qué es aceptar?

Aceptar, es abrazar lo sucedido y acunarlo, atravesar las emociones, sentir lo que he perdido, no escapar de lo que me toca vivir, mirar al miedo a los ojos y decirle: De acuerdo, estamos juntos en esto, caminar de la mano del dolor…..

Aceptar, es cuando de pronto un día, te miras al espejo y solo ves la realidad de lo que hay, puro presente, sin fantasmas pasados, ni quimeras futuras, abrazar esa imagen que te devuelve el espejo y sonreír porque al margen de lo sucedido, tú estás y eres aquí y ahora, y en ese instante te reconoces listo y libre para avanzar.

Cuando aceptas ya no estás en lucha, y entonces el Universo entiende que estás preparado de nuevo para la acción y te trae nuevas cosas y de nuevo todo lo que parecía estancado se pone en movimiento.

Y por último está la rendición, que es cuando te pones en manos del Universo con la total y absoluta certeza, de que cualquier cosa que suceda será perfecta, sin expectativas, sin apegos.

Ya dejas de juzgar si lo que ocurre o lo que vives es “bueno” o “malo”, esas etiquetas dejan de tener significado, todo lo que ocurre es absolutamente perfecto y es justo lo que debes vivir y transitar.

Fluyes con la vida sin ningún tipo de juicio, viviendo en confianza plena.

Y sorprendentemente en el estado de rendición todo lo que te sucede es absolutamente maravilloso.

¿En qué parte del camino estás tú?

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Sí…ya lo sé…

transformando lo imposible

“Sólo imagina lo precioso que podría ser arriesgarse y que todo salga bien”

Mario Benedetti

Si, ya lo sé…que es bonito leer la frase de arriba y sorprenderte sonriendo, imaginando que eso que sueñas (hace mas tiempo del que quisieras recordar), se hiciera realidad.

Si ya lo sé…que te han educado pensando, que los sueños, sueños son…que la vida es una lucha continua, que todo cuesta un sacrificio infinito….que de sueños no se vive….

Sí ya lo sé…que cada vez que quieres salir a respirar o a sentir la luz del sol y te quedas embobado imaginando como sería tu mundo si te atrevieses a hacer algún pequeño cambio, alguien te recuerda inmediatamente, que todo está tan mal…que de sueños no se come.

Si, ya lo sé….pero podrías recordar los momentos más felices de tu vida, ¿fueron tal vez en alguna ocasión los más inesperados? ¿fueron tal vez los que menos costaron? ¿fueron tal vez las decisiones más surgidas desde el corazón?

¿Has probado alguna vez a dejar de intentar controlarlo todo? ¿Has entendido ya, que quizá nunca controlamos nada? ¿Qué cuanto más soltamos más fácil fluye todo?

Es más fácil ser esclavo de las circunstancias, que ser libre, elegir voluntariamente seguir encadenado a las cosas que ya no queremos para nosotros es un ejercicio de libertad como otro cualquiera, pero siempre está la opción de arriesgarse, de cruzar al otro lado…de ponerse a caminar hacia tus sueños, hacia la vida que quieres vivir, lo que quieres para ti.

Si ya lo sé….ya sé lo que me vas a decir…que no es fácil…yo te puedo decir que has hecho cosas veinte mil veces más difíciles en tu vida, cosas que sabías que no te iban a llevar a donde querías, obligaciones, sacrificios, renuncias…..y aun así recorriste esos caminos.

Imagina como sería recorrer el camino hacia lo que de verdad quieres para ti….de verdad piensas que sería mucho más difícil.

Yo te invito a salir ahí fuera y escuchar tu corazón, sentir la fuerza del sol en tu piel, sonreír y comenzar a caminar, pasito a pasito, despacito, sin prisa pero sin pausa….que al final del camino el premio eres tú.