Caminos de guerrera

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Hace tiempo tuvo que elegir entre vivir durmiendo o estar despierta

Eligió caminar despierta aun sabiendo que tarde o temprano descubriría el precio, le habían hablado de ese camino, del camino del fuego, del camino de la guerrera.

El camino del fuego no perdona, pues su alma lo gobierna y ha elegido ponerse al servicio del Universo, los regalos son infinitos y constantes pero el precio es que jamás puede conservar nada y sin embargo lo ama todo, lo que llega y lo que se va, con una intensidad que duele.

Duele amar cada instante y cada persona, cada respiración, cada rayo de sol, porque en ese lugar está conectada a todo,se sabe parte del Universo, pero a la vez está sola, sabe que mientras siga en esta tierra todo se desvanecerá, todo cada vez con mayor rapidez terminará convertido en cenizas.

Duele porque en cada alma a la que se asoma se redescubre a si misma de nuevo, porque como dicen los mayas el de enfrente es su otro yo.

Y ella sólo puede estar, ponerse en manos del universo y abrazarlo todo, mirar cada persona que llega a ella con ojos de niña, con la pureza de  un alma que ve todo con la inocencia de la primera vez, pero a la vez con la sabiduría de que nada permanece.

Presencia pura, sabiendo que el amanecer borrará todos los recuerdos y volverá al punto de partida cada amanecer.

La guerrera nunca se queda ningún lugar, ese es su destino, tocar todo y transformarlo con  su magia y seguir avanzando al siguiente punto, donde de nuevo el amanecer le recuerda que aunque quiera ser humana, hace tiempo que dejó de serlo.

 

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Resignación Aceptación,Rendición…..

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Resignarse es ver como la vida o las situaciones pasan por nosotros y quedarnos anclados en el pasado, en el ojalá hubiera sido de otra forma, ojalá pudiera regresar a aquel momento, actuar distinto, decidir distinto, resignarse es conformarse con la pérdida, con el dolor, con el suceso pero desde la negación.

Me resigno y pienso que al hacerlo algo cambiará pero por dentro sigo en lucha, sigo sin paz.

La resignación me inmoviliza, no hay acción posible desde ese estado.

Lo que niegas te somete, lo que aceptas te transforma, decía Carl Jung.

La aceptación, al contrario de lo que pensamos es lo que posibilita que las cosas cambien y se transformen, y ¿qué es aceptar?

Aceptar, es abrazar lo sucedido y acunarlo, atravesar las emociones, sentir lo que he perdido, no escapar de lo que me toca vivir, mirar al miedo a los ojos y decirle: De acuerdo, estamos juntos en esto, caminar de la mano del dolor…..

Aceptar, es cuando de pronto un día, te miras al espejo y solo ves la realidad de lo que hay, puro presente, sin fantasmas pasados, ni quimeras futuras, abrazar esa imagen que te devuelve el espejo y sonreír porque al margen de lo sucedido, tú estás y eres aquí y ahora, y en ese instante te reconoces listo y libre para avanzar.

Cuando aceptas ya no estás en lucha, y entonces el Universo entiende que estás preparado de nuevo para la acción y te trae nuevas cosas y de nuevo todo lo que parecía estancado se pone en movimiento.

Y por último está la rendición, que es cuando te pones en manos del Universo con la total y absoluta certeza, de que cualquier cosa que suceda será perfecta, sin expectativas, sin apegos.

Ya dejas de juzgar si lo que ocurre o lo que vives es “bueno” o “malo”, esas etiquetas dejan de tener significado, todo lo que ocurre es absolutamente perfecto y es justo lo que debes vivir y transitar.

Fluyes con la vida sin ningún tipo de juicio, viviendo en confianza plena.

Y sorprendentemente en el estado de rendición todo lo que te sucede es absolutamente maravilloso.

¿En qué parte del camino estás tú?