Caminos de guerrera

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Hace tiempo tuvo que elegir entre vivir durmiendo o estar despierta

Eligió caminar despierta aun sabiendo que tarde o temprano descubriría el precio, le habían hablado de ese camino, del camino del fuego, del camino de la guerrera.

El camino del fuego no perdona, pues su alma lo gobierna y ha elegido ponerse al servicio del Universo, los regalos son infinitos y constantes pero el precio es que jamás puede conservar nada y sin embargo lo ama todo, lo que llega y lo que se va, con una intensidad que duele.

Duele amar cada instante y cada persona, cada respiración, cada rayo de sol, porque en ese lugar está conectada a todo,se sabe parte del Universo, pero a la vez está sola, sabe que mientras siga en esta tierra todo se desvanecerá, todo cada vez con mayor rapidez terminará convertido en cenizas.

Duele porque en cada alma a la que se asoma se redescubre a si misma de nuevo, porque como dicen los mayas el de enfrente es su otro yo.

Y ella sólo puede estar, ponerse en manos del universo y abrazarlo todo, mirar cada persona que llega a ella con ojos de niña, con la pureza de  un alma que ve todo con la inocencia de la primera vez, pero a la vez con la sabiduría de que nada permanece.

Presencia pura, sabiendo que el amanecer borrará todos los recuerdos y volverá al punto de partida cada amanecer.

La guerrera nunca se queda ningún lugar, ese es su destino, tocar todo y transformarlo con  su magia y seguir avanzando al siguiente punto, donde de nuevo el amanecer le recuerda que aunque quiera ser humana, hace tiempo que dejó de serlo.

 

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Aquí y ahora, aquí y ahora….

Bosque

Aquí y ahora

Aquí y ahora

No hay más

Puedo inventarme mil historias de lo que sucederá mañana, pero serán solo historias tan irreales como las que me cuento cuando hablo de mi pasado y me engancho en recuerdos que creo recordar pero en realidad me invento, porque ninguna de las dos cosas existen, ni el pasado ni el futuro.

Solo presencia, solo conciencia, aquí y ahora, sentir mi respiración y contemplar extasiada este bosque delante de mí, su verdor,y el camino serpenteante entre la arboleda que me invita a adentrarme en él.

Árboles gigantescos me observan y me doy cuenta de lo pequeña que soy, de lo insignificante que soy en medio de la inmensidad de esta naturaleza, soy un puntito, una anécdota en el universo inmenso y sin embargo ocupo mi espacio, mi lugar en el mundo y contribuyo al equilibrio de ese todo del que formamos parte, soy esa gotita diminuta que es parte del océano y también soy todo el océano contenido en una sola gota.

Aquí y ahora, mientras sopla el viento y me empapa esta lluvia de primavera, me siento agradecida por sentir esa unión con todo y a la vez saber que soy nada, una nada ligera y feliz que respira tranquila y se siente plena, aquí y ahora.

Aquí y ahora

Aquí y ahora

No hay más

La vida improvisada

la vida improvisada

Esta tarde me sorprendo a mí misma sonriendo por dentro, cuando mi padre me pregunta sobre mis vacaciones del mes de agosto de 2015.

No sé lo que haré, ni donde estaré, ni siquiera si estaré…y sonrío porque no me importa lo más mínimo, estoy en paz, me siento plena y gran parte de esa plenitud está en que descubro la vida cada mañana como si fuera un tesoro, como el regalo que en realidad es.

Solo tengo el dia de hoy, el resto del tiempo es incierto y no sé lo que sucederá pero me da igual, me dejo mecer por el vaivén de la vida improvisada.

Atrás quedan los patrones antiguos, el control, el tener que tener todo atado, que gran mentira…si no controlamos absolutamente nada, esa planificación no es real, es solo un invento nuestro para no dejarnos vivir por la vida, que con su abrumadora presencia, de pronto un dia nos despoja de todo lo que somos, de todas esas falsas seguridades y planes encorsetados, para enseñarnos que la vida es solamente aquí y ahora.

A veces atisbamos esa certeza, pero luego se nos olvida y volvemos a enredarnos en futuros y pasados que no existen, para escapar de este presente que es el único momento en que algo puede tener algún sentido.

Que placer es mecerse al ritmo de lo que dicten los rayos del sol, sentir esa libertad de que todo puede suceder o no, y esa confianza de que todo lo que suceda estará bien.

Vida improvisada, me entrego a ti, y al hacerlo descubro que no es nada improvisado lo que sucede, es simplemente VIDA, y la disfruto aquí y ahora.

La desconexión

Bienvenido a la desconexión,

Desconexion

Un día, otro día, todo pasa muy deprisa, te acuestas, desayunas, trabajas, comes, trabajas, cenas, te acuestas, te levantas, prisas, despertador, discusiones, quejas, tráfico, estrés, 1 día, 2 días, nada cambia, algún día bueno, pasan los meses, tus hijos, no hay tiempo, los problemas, enfermas, te curas, algún dia bueno, pasan los años, pasa tu vida, te mueres, FIN.

Nacemos conectados al cielo y a la tierra, solo que con las prisas y sin las pausas, lo vamos olvidando, hasta que nuestro día a día se convierte solo en correr sin rumbo hacia ninguna parte, sin tener muy claro el para qué, la mayor parte de las veces sin más excusa que es lo que toca, corresponde o se espera de nosotros, y el peor de los casos la de no tener otra opción.

Nacemos conectados a cielo y tierra y esa conexión se va desdibujando, borrando hasta que un día creemos que ya no está, pero no es verdad….

Un instante de calma, un minuto de paz en mitad del ruido y volver a sentir que todo es perfecto, que todo está bien y que si no es así en ti está el poder de cambiarlo.

Pararse, detenerse a sentir como el viento te golpea en la cara y agradecer que esa sensación te hace sentir la vida con más intensidad, te devuelve al aquí y ahora.

Disfrutar con los días de lluvia, con esa humedad que envuelve el ambiente y que hace impracticables las ciudades y el tráfico, ver como se anega el asfalto, como aparecen riachuelos improvisados por las calles, detenerse, sonreír, e imaginar que te transportas a otro lugar.

Mirar a un desconocido a los ojos y adivinar en él un reflejo que te recuerda muy bien no sabes qué, pero que te hace sentir feliz.

Despertar cada mañana y mirar el cielo, y agradecer el privilegio de un nuevo día.

Un rayo de sol, dejar que acaricie tus mejillas en un día de invierno y te devuelva el calor que tanto anhelas.

Pasear por un parque y sentir como los árboles si pudieran saldrían de la tierra para abrazarte, para recordarte que son parte de ti, y tú de ellos.

Respirar profundo y agradecer ese mecanismo mágico que hace que vivas aunque tú te olvides de la vida a veces.

Y comprender que quieras o no, formas parte de los mágicos hilos con los que se teje cada amanecer y cada anochecer, que todos somos parte del todo.

Que hay miles y miles de estrellas que solo salen cada noche para que las contemples si es que te lo permites.

Bienvenido a la conexión…..si quieres….