Libertad, plenitud, amor incondicional….

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Plena, libre, grande, completa…ese es el estado en el que vibra mi alma en este momento.

Y debajo de todo eso, la sensación de una inmensa gratitud por todo lo compartido y vivido.

He recibido un maravilloso regalo del universo y mi alma respira tranquila, se siente plena y desbordada de un amor tan puro y tan inmenso que jamás creí que pudiera existir.

Libre para decidir, para no tener que escoger entre nada y para poder elegirlo todo si ese fuera mi deseo.

Libre y plena por fin, mi alma se eleva por encima de mi cuerpo y solo siento plenitud, una alegría que recorre todo mi ser y reconozco en mí una mirada completa y serena, y la sensación de que estoy en paz.

Las aguas podrán volver a agitarse, el suelo podrá volver a abrirse bajo mis pies, pero sé que nunca jamás volveré a perderme porque ya he llegado a aquel lugar donde todo es paz y quietud, donde mi poder sigue intacto y a la vez regenerado.

Me siento bendecida y desbordada de amor y agradezco cada gesto, cada mirada , cada palabra y cada abrazo compartido.

Gracias universo por poner en mi camino estos regalos y permitir que fuera instrumento y a la vez por recibir tanto amor y tanta luz.

Gracias por vuestro amor, vuestro amor, me ha sostenido y me ha despertado.

Y a vosotros, que aun seguís incrédulos y os resistís a recibir las bendiciones y a leer los mensajes que el universo no deja de enviaros continuamente solo puedo deciros que sigáis vuestro corazón y el camino del amor, que venzáis el miedo a perderos, a dejaros llevar, porque el premio que recibiréis si os atrevéis a abrazar la vida en su plenitud será infinito.

Os dejo este regalo en forma de canción, Mirabai Ceiba Ocean of my dreams

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La divinidad que hay en ti

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Hace solo tres días que he vuelto de ese lugar que llaman Tierra Santa,

Y es verdad que hay algo que no se puede describir en ese lugar si no has estado allí, es verdad que hay una magia y una luz que invade cada rincón, que te cala hasta los huesos y que te transforma para siempre, pero también hay sangre y dolor, de memorias y personas que siguen en un lugar que siendo santo nunca termina de encontrar la paz.

Tal vez ese sea el precio que debe pagar la humanidad por seguir eligiendo el camino del miedo y no el del amor, por seguir viendo en los otros a sus enemigos en vez de reconocerlos como sus hermanos con independencia de a quien pertenezca una tierra que nunca fue de nadie porque nos pertenece a todos.

No lo sé, no tengo las respuestas a esas preguntas que algunas veces todos nos hemos hecho alguna vez.

Solo sé, ahora más que nunca, que la divinidad está dentro de cada uno de nosotros, que una vez hubo un hombre que vino a esta tierra para tratar de enseñarnos eso, que no había que mirar más hacia fuera, que todos éramos seres divinos hijos de un mismo Dios, con independencia de como queramos llamarle y que el camino a recorrer, era el del amor hacia nosotros mismos y hacia los demás.

Y han pasado siglos desde entonces y parece que no hemos aprendido nada, pero en lo más profundo de mí, sé que no es así, que algo está cambiando.

Cuando seamos capaces de conectar y reconocer la divinidad que habita en cada uno de nosotros todo será posible y no volveremos a perdernos nunca más.

Y todo lo demás ya no tendrá importancia, porque dará igual el lugar que habitemos, porque por fin habremos vuelto a casa.

 

Volver a casa

Bienvenido a casa

No voy a mentirte.

No te voy a decir que el camino de vuelta a casa es fácil, porque no lo es.

No voy a decirte que mirar hacia dentro es fácil porque no lo es.

No voy a prometerte que no va a dolerte.

No puedo decirte que no habrá días en los que sentirás que el cielo se te ha desplomado encima y llevas todo ese peso sobre tus hombros.

No te mentiré, te sentirás solo, tremendamente solo, sin nadie a tu lado que te comprenda, que te de la mano, sin nadie que te abrace en los días más grises.

Y querrás abandonar muchas veces….

Pero sí te digo, que de pronto un día….escuchas como un crujidito interno….…respiras hondo y sientes que tu corazón comienza a acelerarse, y notas como un aleteo ahí dentro que no sabes reconocer… y de repente, la luz del sol te parece distinta, miras al cielo y te parece descubrir su azul intenso por primera vez.

Y te ves distinto en el espejo, te respiras distinto, tu mirada es distinta y no sabes lo que ha cambiado, tus pensamientos se han detenido, ya no hay ruido, solo silencio y paz.

Te sientes ligero, con la sensación de que si quisieras…podrías volar…casi sientes unas alas invisibles en tu espalda desplegándose y sientes que te rodea un inmenso amor y una inmensa luz.

Y entonces, de pronto, sonríes y lo sabes….

Sabes, que por fin, estás en casa y, que no hacía falta buscar nada fuera….

Todo, absolutamente todo, estaba dentro de ti….solo había que mirar con otros ojos.

Bienvenido a casa.

Déjate a la voluntad del sol

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Este fin de semana ha sido muy especial en mi vida, y he recibido un regalo maravilloso en forma de un libro que recomiendo a todos:

“Mas alto que el aire” de Javier Expósito Lorenzo

El libro es bello de principio a fin y no me he podido resistir a compartiros un pasaje:

“Dejaté a la voluntad el sol”

“¿Alguna vez confiaste en ti mismo? Y no me digas claro, cuando conseguí esto, y esto, y luego esto otro…

No, no me digas eso. Te pregunto si alguna vez has confiado tanto en ti mismo que te has dejado. Sí, si te has dejado a la deriva, sin desear, en el punto justo donde las mareas no abruman, donde los vientos no soplan, y allí, como un bote de madera, te has rendido a las corrientes submarinas, aquellas que susurran conjuros de plancton sobre la madera de tus remos y, dormido, bajo el cielo estrellado, el bamboleo de las arrugas del mar te ha mecido alguna vez, ajeno a todo cuanto no fuera ese momento, chapoteo de peces al fondo y tu mirada perdida en el índigo al traspasar velos de luz y conectar con galaxias lejanas solo con mirar al alto.

Quien confía en si mismo no teme la caída de la noche, no teme lo que le traiga el dia siguiente, pues cuando el primer rayo de sol toque su cabello, sabrá cual es la voluntad del sol.”

Espero que lo hayáis disfrutado tanto como yo y que elijáis probar a dejaros a la voluntad del sol….

Los valientes

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Estoy rodeada de valientes, no me canso de decirlo, no me canso de gritarlo.

Cada día me regala el inmenso privilegio de conocer y compartir mi vida con grandes transformadores de lo imposible.

Personas espectaculares que eligen dejar atrás lo que no les hace felices, transformar sus miedos en avances, en retos y sus situaciones de vida en posibilidades de algo mejor.

Personas que un día deciden dejarlo todo, reinventarse, apartar lo que les resta, quedarse con lo bueno, olvidar lo malo, perdonar lo que les hizo daño, despedir con amor lo que perdieron o lo que les impide avanzar.

Personas que abandonan lo que a los ojos de los demás es lo correcto, el camino trazado y que reemprenden el vuelo, que saltan al vacío con la confianza de que lo mejor está por llegar, de que la tormenta no durará para siempre.

Personas que eligen escucharse, vivir el camino del corazón, ser fieles a lo que sienten y a como quieren vivir.

Y no son en absoluto egoístas, como alguno podría pensar, son quizá las personas más generosas que puede haber, porque con sus elecciones permiten que también su entorno avance y crezca y que pueda haber cambios, porque se atreven a dar pasos que otros no pueden dar, a poner finales a historias que ya hace tiempo que ya no se escriben.

¡Cuántas lecciones maravillosas me regaláis cada día ,cuanto aprendo de vosotros y cuanta gratitud os debo!

Porque juntos vais tejiendo un mundo mejor, porque camináis hacia vuestros sueños y elegís ser felices pese a todo, porque enfrentáis la vida con valentía dando lo mejor de vosotros.

Y afortunadamente, no sois unos pocos, sois legión.

Infinitas gracias por llegar y estar en mi vida.

El dios de las pequeñas cosas

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El poder de lo insignificante, de valorar un gesto, un intercambio de sonrisas, los abrazos, la palabra cálida de un desconocido, de perderse en una mirada que en un solo instante te lo dice todo.

Quiero mecerme en la luz del amanecer, que cuando abra los ojos medio adormilada, los rayos de ese sol que acaba de nacer me tejan una cuna de rayos dorados y me canten una nana, mientras agradezco que tengo un nuevo día por delante.

Quiero aspirar el olor del verde, del césped recién cortado y sentir como las diminutas gotitas de agua me mojan las plantas de los pies cuando camino sobre él.

Quiero caminar descalza sobre la arena de una playa sin fin, y dibujar círculos infinitos con los dedos de los pies, mientras siento como la arena se va calentando acariciada por el sol.

Quiero recordar cómo te enredabas en mi pelo y el sabor de aquellos besos tan dulces de madrugada.

Quiero releer una y otra vez todas esas viejas cartas que me escribiste cuando me querías, porque aunque ya no me quieras todo eso sigue en mí, esa historia que escribimos entre los dos aunque es pasado formará parte de mí para siempre.

Quiero ver todas las viejas fotos en las que están todas las personas que tanto amé y que me contemplan ahora desde las estrellas, esperando que algún día vuelva a reunirme con ellas.

Quiero recordar la playa perdida en la me sentí libre de nuevo mientras contemplaba aquella puesta de sol.

Quiero contemplar esa amapola que cada primavera vuelve a florecer salvaje y delicada en algún recóndito lugar para demostrarme que la belleza, está siempre ahí para mí cuando me permito descubrirla.

Quiero decirle a toda la gente que quiero que la quiero sin tener que esperar a que sea demasiado tarde.

Quiero perderme en el bosque, arropada por la magia de los árboles y sentir como la luz y la oscuridad juegan al escondite entre sus hojas.

Quiero cerrar los ojos y sentir toda la vida que hay en mí,respirar con el corazón, rebosar de amor, reconocer la divinidad que habita en mí, y sentir que en este instante me invaden una paz y felicidad absolutas.

Al margen de lo que pase en el instante siguiente, de lo que esté viviendo en este momento, de lo que me vaya a suceder, por este instante tengo el poder absoluto sobre mi vida, sobre el aquí y el ahora, y me permito sentir y ser inmensamente feliz, estoy en paz, soy luz, soy perfecta y nada más importa.

Y con ese poder y esa fuerza, sé que seré capaz de cualquier cosa.

¿Y tú? ¿Cómo te quieres sentir?¿qué es lo que quieres?

¿Quieres probar a ver y sentir tu dios particular de las pequeñas cosas? ¿O acaso la vida no está tejida justo de esos pequeños instantes y esas pequeñas cosas, que solo por unos instantes te hacen sentir maravillosamente conectado a la felicidad que habita en ti…..?

Recuerda que siempre puedes regresar a ese lugar donde habita tu dios de las pequeñas cosas, a coger fuerzas para afrontar lo que sea.

¿Pruebas y me lo cuentas?

Los amarillos

 

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Hay un libro de Albert Espinosa que se llama “El mundo amarillo” que habla de los amarillos, él los define como: “Persona especial en nuestra vida a la que acariciamos, abrazamos y con la que dormimos. Marca nuestra vida, y no necesita tiempo ni mantenimiento. Hay 23 en nuestra vida. Las conversaciones con ellos hacen que mejoremos como personas y descubramos nuestras carencias. Son el nuevo eslabón de la amistad”

Cuando este libro me escogió, porque llega un momento en tu vida en que los libros te escogen para que los leas, supe que descubriría en él algo revelador que he podido constatar a lo largo del tiempo.

Hay personas que llegan a tu vida y que durante un solo instante lo transforman todo, lo cambian todo y que cuando se marchan sabes que te han hecho un gran regalo porque ya nunca volverás a ser igual, lo que pasa es que normalmente no les queremos dejar marchar y no entendemos que venían a acariciarnos el alma por tiempo limitado.

Es ese amigo que de pronto se vuelve inseparable, con el que compartes todo un verano, y que cuando vuelves a tu rutina y tu ciudad, nunca vuelves a ver, ese amor que irrumpe en tu vida y con el que te irías a vivir desde que cruzas las primeras palabras, aunque luego se desvanezca.

Qué difícil es soltar, desprenderse, no aferrarse y tomar las cosas como vienen, y sin embargo que fácil es, cuando te das cuenta que la vida y tus amarillos llegan y se marchan así, vivir intensamente cada minuto y disfrutar de cada sonrisa, cada mirada, cada beso, cada rayo de sol, como si fuera el último, porque nunca sabemos realmente si lo será….y si lo fuese habríamos malgastado un tiempo precioso preocupándonos por lo que no podemos controlar ni cambiar.

Nada sucede porque si, nadie se cruza en nuestra vida porque sí, pero dure lo que dure una amistad, un amor, una conversación interesante de bar, un intercambio de impresiones en la parada del autobús, una charla nocturna en un taxi…reconoce el regalo que supone y abre tu corazón para recibirlo.

Y vive, respíralo plenamente, fúndete con la vida…y cuando se marche, despídelo con una sonrisa y guarda el calor que te dió en el corazón.

Agradece que sucediera y recuerda el principio y el durante, el final es lo de menos, el final no cambia lo vivido…por mucho que nos empeñemos muchas veces en empañarlo y sepultarlo.

Lo real, es lo que has sentido mientras los rayos del sol iluminaban tu cara, tu paso por la oscuridad durará lo que tu decidas, y cuanto más te adentres en la oscuridad, más oscuro será el mundo a tu alrededor.

¡Tú decides!

P.D Por cierto, os recomiendo el libro, “El mundo amarillo” es un pequeño tesoro.

El poder de la elección

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Siempre elegimos, siempre hay una parte, por pequeña que sea, que está en nosotros.

Hasta cuando otros eligen por nosotros está presente nuestra opción de aceptar o no, de elegir que vamos a hacer con lo que nos acaba de suceder.

Elegir te hace libre, eso lo aprendí hace no mucho tiempo.

Cuando algo se acaba, puedo elegir si soltar o si aunque haya terminado yo actuaré como si todavía lo tuviese, reteniendo con mis pensamientos y acciones lo que ya no existe.

Cuando alguien se nos va, puedo elegir si tras el dolor de echarle de menos está mi necesidad de retenerle conmigo para siempre o elijo honrar su recuerdo, guardarle en mi corazón y seguir adelante.

Cuando llega a mi vida una enfermedad, puedo elegir si esa enfermedad será una compañera de viaje que pondré a mi lado y que trataré de abandonar en una parte del camino o si esa enfermedad se convertirá en lo único que soy y marcará si o si mi destino.

Nos enseñan que tenemos que pasar la vida escogiendo y que el peso de esas elecciones es nuestro, las consecuencias, lo que vendrá después, pero no es en absoluto así….elegir nos hace libres, porque en el momento en el que hago mi elección el universo se pone en marcha y se vuelven a abrir infinitas posibilidades que mientras he permanecido indeciso, sin aceptar la situación o sin decidir qué hacer con ella, estaban detenidas, estancadas, esperando a que hiciera el siguiente movimiento.

No es realmente importante lo que elijas si no el hecho de elegir una dirección, de aceptar una situación.

Por qué la vida no es lo que te sucede, sino lo que eliges hacer con lo que te sucede.

Así que empieza a utilizar este maravilloso poder, el poder de la elección, porque tú eres el protagonista de tu propia historia no lo olvides nunca.

El camino del corazón

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Hoy hace exactamente un año, que soy libre.

Que elegí caminar hacia mis sueños, soltar el último equipaje que me quedaba de una vida que ahora recuerdo tan lejana y difusa que a veces me parece que no ha sido verdad.

Y solo puedo decir, que como no podía ser de otra manera ha sido un año espectacular, no quiero mentir y decir que no haya días en que no siga teniendo miedo, pero el miedo ya no es ese monstruo de dos cabezas que te paraliza e impide avanzar, es más bien un viejo amigo, de esos pesados, de esos un poco grises que forman parte de tu vida pero que por alguna razón sabes que en su justa medida también viene bien de vez en cuando tener a tu lado, aunque solo sea para no hacerle caso.

Hace un año que soy libre y que elegí seguir caminando, avanzando, fluyendo con la vida y aceptando los regalos que me va trayendo, saboreándolos, disfrutándolos al máximo y que siento en todas los poros de mi cuerpo y de mi alma que estoy en el camino correcto.

Este camino hacia la libertad empezó realmente 4 años antes, en el momento en que empecé a deshojar aquella margarita de si y no, que contenía todos los pétalos de lo que era mi vida entonces.

Casi todos los pétalos resultaron ser un no, y ha sido un camino muy duro, pero muy revelador, porque todas esas cosas tenían que marcharse para poder dejar paso a otras nuevas.

Y ese último pétalo fue un trabajo que una vez tanto amé, y en el que tanto construí, pero que ya no me dejaba crecer y en el que había dejado de creer.

Y salté, hacía el aparente vacío, crucé al otro lado….hacia la libertad.

Y un año después, el balance ha sido espectacular, estoy cada día más cerca de vivir de lo que verdad me apasiona, de vivir mi sueño, sigo teniendo muchos más sueños, han llegado a mi vida personas extraordinarias, he llorado, he reído, he vibrado, he amado, me han amado, he escuchado, me han escuchado, he bailado hasta el amanecer, he dormido hasta el atardecer, he soñado con la luna y he brillado con el sol de cada nuevo día.

Ha sido un año de plenitud y de crecimiento, de estar viva, ¡de ser yo en estado puro!

Por eso, te digo sin dudar, que escuches tu corazón, a veces te habla muy bajito porque hay mucho ruido en tu cabeza, pero siempre te dice la verdad y te lleva por el camino correcto, aunque no sea el camino más fácil, aunque no sea el camino que los demás hayan elegido, aunque no sean el que los demás esperan de ti, aunque debas recorrerlo solo, aunque esté lleno de obstáculos, aunque tengas que dejar a un lado cosas y personas, aunque parezca que a veces caminas por calles oscuras, la luz que hay al final…. te hará brillar.

Escucha tu corazón y elige ser libre, que el miedo, si tiene que estar, sea ese amigo un poco pesado, pero NO, el que decida tu destino, elige arriesgar, elige estar vivo, brillar, fluir….que el premio, eres TÚ.

 

“Cuando el corazón habla es de mala educación, que la razón le contradiga”

Milan Kundera

 

No dejes que las etiquetas decidan por tí

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Somos mucho más de lo que los demás deciden que seamos

Cuántas veces en la vida nos vemos obligados a ser y actuar exactamente de acuerdo a lo que los demás esperan que seamos.

Cada vez que nos sucede algo, el resto del mundo nos juzga, nos etiqueta de alguna manera y es muy difícil no caer en la tentación de ser lo que los demás esperan, lo que los demás deciden, renunciando por tanto a lo que nosotros habríamos elegido ser o sentir.

Nos sucede algo y pasamos a ser el pobrecito, la persona que no tiene recursos para gestionar lo que nos ha pasado, la persona desvalida, débil, triste, inmóvil, presa de sus circunstancias.

Y es a veces tentador dejarnos caer en esas etiquetas abandonarnos sin más….

Pero si dejamos de ser responsables de nuestra propia situación y les regalamos nuestro poder, no podremos avanzar.

Con ese movimiento, con ese ceder nuestro poder, estamos regalando y poniendo en manos de otros la oportunidad que tenemos de transformarnos en lo que queramos, de decidir qué hacer con nuestra vida.

Por eso te animo, a que la próxima vez que te suceda algo ,no te dejes llevar por lo que los demás opinan de ti, que no te dejes arrastrar por lo que se supone que deberías sentir, por como deberías actuar.

Párate un instante, Recupera tu centro, tu poder, tu esencia y siéntete como te quieras sentir, actúa como quieras actuar, y sé libre.

Libre como el viento, bate tus alas, y permítete gestionar las cosas tal y como desees.

¿Por qué tendrías que ser fuerte, víctima, pobrecito, estar triste o alegre, deprimido, eufórico o agradecido?

Solo desde tu centro u ejerciendo tu libertad sin estar sujeto a nada más que ser fiel a ti mismo podrás comenzar a transformar tu vida.

Y a partir de ese momento en que coges las riendas de tu situación, empieza un camino que solo puede llevarte hacia adelante, porque solamente tú, eres el arquitecto de tu propia vida.

Que los demás te acompañen en el camino, pero que no elijan tu camino en función de sus etiquetas.

¡Decide ser libre!

¡Feliz viaje!